Opinion: Una mirada cercana a la estrategia de Hillary Clinton sobre el SIDA

Published: enero 18, 2012

Por George Ayala

Aún no está claro exactamente cómo esta nueva estrategia tendrá un impacto o afectaría de forma positiva las epidemias que afectan a los hombres homosexuales y otras poblaciones de importancia. De hecho, se hicieron pocas menciones en el discurso sobre estos grupos.

La Secretary de Estado, Hillary Clinton, pronunció un discurso histórico el martes al declarar una nueva dirección en la respuesta de EE.UU. a la epidemia mundial de SIDA. Citando una serie de estudios recientes sobre la eficacia de los diferentes enfoques biomédicos de prevención del VIH, Clinton anunció que es posible lograr o llegar a una generación libre del VIH. “Si bien la línea de meta todavía no está a la vista”, dijo, “sabemos que podemos llegar, porque sabemos el camino que debemos tomar.”

El nuevo compromiso de EE.UU. para una “generación libre del VIH” – y los tres puntos de la estrategia de acción en torno a la prevención de la transmisión vertical, la circuncisión masculina médica y el tratamiento como prevención – representa uno de los primeros intentos de traducir esta nueva ciencia de la prevención del VIH en una prioridad política a gran escala.

Aún no está claro, sin embargo, cómo esta nueva estrategia tendrá un impacto en las epidemias que afectan a los hombres gay y otros hombres que tienen sexo con hombres, así como otras poblaciones claves o vulnerables, como las personas transgéneros, trabajadores sexuales y personas que usan drogas. De hecho, el discurso no los mencionó en absoluto.

Datos e información global de epidemiología presentan un panorama claro de donde la epidemia está concentrada. Las tasas de prevalencia del VIH entre las poblaciones claves o vulnerables son mayores que en la población general en casi todos los países que recopila e informa con exactitud estos datos, incluidos los países con epidemias generalizadas como las de África Sub-Sahariana.

Las tasas de prevalencia del VIH entre los HSH se están disparando en todo el mundo, superando el 20% en países tan diversos como Jamaica, México, Myanmar y Zambia, y las tasas de infección de más del 70% se han observado en algunas comunidades transgénero. ONUSIDA estima que en la actualidad las personas que usan drogas acumulan un 80% de las infecciones por VIH en Europa oriental y Asia central, y en partes de África, se estima que los trabajadores sexuales y sus clientes pueden formar parte de casi la mitad de todas las infecciones.

Es una lástima que Clinton, ella misma una aliada que ha defendido los derechos LGBT como derechos humanos, no haya discutido la nueva estrategia en relación con los HSH o cualquier otro grupo afectado. Esta omisión no pasó desapercibida para aquellos como nosotros que comprendemos y damos testimonios de como la enfermedad afecta desproporcionadamente poblaciones vulnerables en todo el mundo.

Cualquier estrategia viable mundial del SIDA debe tener en cuenta las necesidades de las poblaciones claves afectadas, si es que se va a reducir de forma efectiva la carga del VIH. Incluso la intervención más prometedora basada en la evidencia no puede tener éxito si se deja de lado las barreras sociales, legales y estructurales que enfrentan las poblaciones afectadas o vulnerables.

A pesar de que el virus fue descubierto por primera vez en los hombres gay hace 30 años y sigue teniendo un gran impacto en esta población, menos de uno de cada 10 HSH se benefician de programas de prevención del VIH en la actualidad en todo el mundo. Menos de 40 de los 184 países en el informe de ONUSIDA tienen objetivos nacionales para la cobertura del programa de VIH para HSH, y menos del 2% de el financiamiento internacional para el VIH está dirigido a HSH. Por otra parte, 78 países aún penalizan la homosexualidad.

Sin hacer mención especifica a las poblaciones de HSH y otras, es poco probable que la nueva estrategia para hacer frente a la epidemia mundial de SIDA sea efectiva. El estigma y la discriminación siguen siendo altos en todo el mundo, impulsando las poblaciones de HSH y otras lejos de la prevención efectiva que salva vidas y los servicios de tratamiento ofrecido a la población en general. Una encuesta reciente de más de 5.000 en todo el mundo a HSH, mostró que, entre todas las variables, el mejor indicador de acceso comprometido con los servicios de prevención fue el nivel de homofobia experimentado por los participantes.

El estigma, la discriminación y la criminalización son temas muy importantes y complicados, y por eso, no deben ser puestos atrás. Si bien los enfoques biomédicos pueden presentar herramientas útiles para la nueva en la lucha contra el VIH, no podemos usarlos como excusa para eludir el trabajo duro de hacer frente a las barreras sociales, legales y estructurales que han impedido que los hombres gay y otros grupos vulnerables hayan tenido el acceso a los servicios desde el inicio de la epidemia.

A principios de este año, el Plan de Emergencia del Presidente para la Ayuda contra el SIDA (PEPFAR) emitió una guía técnica en combinación con el VIH MSM, uno de los primeros documentos de este tipo. El Departamento de Estado de los EE.UUU también ha sido una fuerza poderosa en la lucha por los derechos LGBT en el extranjero. Este trabajo es admirable y debe continuar al mismo tiempo en que Estados Unidos promueva su nueva estrategia mundial para el SIDA.

La nueva estrategia contra el SIDA debe ser dirigida y adaptada a las necesidades específicas de las comunidades más afectadas por el VIH. Para lograr esto, debemos ser capaces de motivar de manera abierta y respetuosa a estas comunidades para su participación. Todos los ojos ahora están en el Presidente Obama y su apoyo a los compromisos de EE.UU. con la respuesta mundial al VIH, especialmente en la Conferencia Internacional sobre el SIDA que se celebrará en julio próximo en Washington DC.

La conferencia volverá a territorio EE.UU. por primera vez desde 1990, con 20.000 delegados y las expectativas de millones de personas. Esto presenta una oportunidad vital para que el presidente tome el liderazgo en abordar directamente las necesidades de los más afectados por el VIH y el SIDA, incluidos los HSH, tanto en los EE.UU. y alrededor del mundo.

Deja un comentario