Domestic Violence among Gay and Lesbian Couples

Published: February 2, 2011

Estratégicamente, a lo largo del año pasado, las historias de amor entre personas alumbraron la discusión que terminó con la modificación de la ley de matrimonio. Otras historias quedaron a oscuras, silenciadas, tal vez para evitar que inviten al prejuicio. Pero ni la oscuridad ni el silencio evitan que existan relaciones violentas también entre gays y lesbianas, sólo hacen que sea más difícil pedir ayuda.

“Yo me quedaba como para transformar esa violencia en amor, pero creo que para él eran la misma cosa: violencia como demostración de amor. Porque él negaba su violencia. Una vez me partió un termo con agua caliente por la cabeza y fue él mismo quien me quiso curar. Entonces me metí en la bañera para sacarme yo solo los pedazos de vidrio que tenía clavados por todo el cuerpo y él se acercó para decirme: ‘Pobrecito, mirá lo que te hiciste’. Yo era como una prolongación de él.” No es ficción: esta escena tuvo lugar en el seno de una relación entre dos hombres hace algo más de una década, cuando Lucio, que hoy tiene 38 años, promediaba sus 25. Las problemáticas de la comunidad Glttbi apenas —apenísimas— empezaban a cobrar visibilidad en aquellos años, y Lucio sólo atinó a recurrir a sus amigos más cercanos para pedir ayuda: no había instituciones —y si las había, él estaba lejos de enterarse porque no estaban difundidas— capaces de dar respuesta adecuada a modos de violencia tan silenciados como los que se dan dentro de los vínculos no heterosexuales. Eran los híbridos años ’90 y las organizaciones de activistas parecían luchar contra molinos de viento al buscar defender derechos y de-sentrañar los conflictos internos y externos que afectaban, y todavía afectan, a las relaciones de pareja no heterosexuales.

No hay que ser muy sagaces para comprender que las dinámicas amorosas Glttbi aún siguen atravesadas por siglos de represión, autoflagelo, vergüenzas y terrores originados en la conciencia de sentirse “diferentes” dentro un sistema que valora lo homogéneo. Y quizá deban pasar varios años hasta que la preocupación por esta violencia, tristemente internalizada, sea incorporada a la agenda del mundo. O quizá no: la rapidez con que se suceden los cambios en los últimos tiempos comienza a sorprender. Después de todo, el matrimonio igualitario en la Argentina ha dado el paso más trascendente hacia la visibilidad y de aquí en más —toco madera— lo asociado a la vida de la comunidad Glttbi empezará a “existir”, incluso los conflictos y el dolor.

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